Si alguna vez has sentido que tu vehículo “ruge” más de lo normal sobre el asfalto, no estás solo. El ruido de las llantas es un tema común entre conductores y puede depender de muchos factores más allá del estado de la vía. Entender por qué las llantas hacen ruido te ayudará a elegir mejor y a identificar posibles problemas.
Uno de los elementos que más influye es el diseño del labrado. Los patrones muy agresivos, especialmente los destinados a terrenos mixtos o todoterreno, generan más sonido porque desplazan mayor cantidad de aire mientras giran. En contraste, los diseños simétricos o con bloques más pequeños suelen ofrecer una conducción más silenciosa en ciudad y carretera.
El tipo de compuesto también juega un papel importante. Las llantas fabricadas con mezclas más duras, comunes en gamas enfocadas en durabilidad, tienden a transmitir más vibración al pavimento. Las llantas premium, por su parte, suelen incorporar compuestos más blandos y tecnología acústica para minimizar el ruido interior.
Otro factor clave es el desgaste irregular. Cuando la llanta presenta desgaste por mala alineación, presión incorrecta o suspensión en mal estado, aparecen patrones irregulares que generan un “zumbido” constante. En estos casos, el ruido es una señal de alerta que conviene atender.
Incluso la superficie del pavimento influye. En vías muy rugosas u onduladas, es normal que el sonido aumente, pero una llanta de buena calidad ayuda a amortiguar parte de esas vibraciones.
Por último, el propio tamaño de la llanta puede incrementar el ruido: perfiles muy bajos transmiten más sonido, mientras que los de mayor altura suelen ser más cómodos y silenciosos.
En resumen, el ruido no siempre significa un problema, pero sí es un indicador valioso. Conocer qué lo genera te permitirá tomar decisiones más informadas y mantener una conducción más confortable y segura.